Archive for mayo, 2010


En el Dia 40

El paso del tiempo se detiene. El aire se vuelve espeso. Nadie puede creerlo. El sol y las estrellas entorpecen su marcha impetuosa para observar lo que sucede. Nadie se lo esperaba. Pero está pasando. Justo en el momento necesario. Cuando las esperanzas estaban perdidas, cuando todos daban la batalla por perdida. Finalmente ha sucedido. Alguien se ha atrevido hacerle frente.

Después de 39 días de insultos, miedo y desgracia, finalmente alguien a tenido el valor suficiente para tomar su espada y luchar contra él. Durante39 días el ejercito -aquel que había ganado grandes batallas- se encuentra ahora escondido en un rincón, comentando entre ellos el tamaño de la gran bestia que les acecha. ¿Han visto su espada? Se preguntan los unos a los otros. ¿Han visto su lanza? Murmuran al fondo ¿Cuál lanza? ¿Han visto su estatura? Solo su tamaño atemoriza. Podría atravesar a mil hombres de nuestro ejército si se decidiera a lanzarla.

Héroes de batalla. Leyendas de guerra. Le temen. Con cada partícula de su cuerpo. Todos y cada uno de ellos. Tanto que no pueden pensar en nada más. El Rey ofrece como esposa a su hija a quien se atreva a pelear contra la bestia. Se puede leer en los titulares del momento: “El Rey regala a su hija”. Medio reino iba en la oferta. Pero tienen tanto miedo que no se atreven siquiera a pelear. Nadie lo hace. Tienen tanto pavor a caer de nuevo que esperan que alguien más lo haga.

Mientras tanto la bestia se pasea de un lado a otro del pequeño pueblo“¿Habrá uno? ¿Uno solo de ustedes que se atreva a pelear contra mi?” sin escuchar respuesta de parte de sus enemigos. Nadie quiere hacerlo. No hay amor por su pueblo, por su gente o por su propia familia. El pueblo se pasa la pelota. Los veteranos le dicen a los jóvenes “Vayan, ustedes son ágiles y fuertes” y estos responden “Lo somos, pero nos falta la experiencia que ustedes tienen”

Y aquí es donde viene la pregunta del millón ¿Había usado la bestia su espada? ¿Había atravesado acaso a uno solo de ellos con su lanza? No. La única arma que había utilizado la bestia es la misma que nuestro enemigo interno emplea cada día con nosotros: el poder de convencimiento. Esa voz que te habla cuando estas solos. En tus momentos de tristeza y de tensión. “Mírate. Nadie te quiere. No puedes lograrlo. No tienes lugar. Solo vives para sufrir”. Quitémonos la máscara. ¿Alguna vez te ha sentido así?.

Ese rincón al que tu enemigo te ha enviado diciendo: “Ni le hagas. No vas a poder conmigo. De cierto haré pedazos tu carne y le daré de comer a las aves del cielo”. Me refiero a esos momentos. Cuando no tienes que fingir a nadie quien eres. Cuando no tienes que demostrarle a nadie que eres fuerte, porque en el fondo estas desecho. Esos momentos en que tirado detrás de la puerta y dices “Dios mío si no haces un milagro ahora, yo aquí mismo tiro la espada, no puedo seguir peleando

Me refiero a esos momentos en que dudas de tu posición en el ejercito. Esos días en que no sabes de dónde vienes ni hacia dónde vas. Cuando dudas de si esto realmente es para ti. Cuando dices “La verdad que esto de luchar por lo que nos pertenece no es para mí”. “Volveré al rincón donde el tiempo pasa”. Mientras tanto la bestia sigue hablando al pueblo “¿Habrá uno que se atreva a pelear contra mí?

Día 38. La bestia sale y el pueblo se esconde en el rincón. Día 39. Los guerreros corren solo con oler su presencia. Sin embargo, en en el día 40, la historia cambia. Se oye el grito de guerra. Un muchacho dice “Yo no te tengo miedo. Esta tierra no te pertenece. Mi familia no te pertenece. Mis sueños no te pertenecen”. En el día 40. En un pequeño pueblo lleno de dudas y temores, entre los hombres que pensaban que no podían contra ellos mismos, se empieza a levantar un rumor que dice: “¿Quién es este pobre incircunciso, que se atreve a provocar a los escuadrones de mi pueblo?”

Es ahí cuando sucede lo inesperado. En el día 40 un niño surge en medio del campo de batalla. Cuando la bestia aparece, el muchacho marca la diferencia. No se esconde. No se oculta. No teme. Corre. Corre con todas sus fuerzas hacia él. En dirección a la línea de batalla. La bestia no lo puede creer. Después de tanto tiempo de no ver a nadie, un pequeño guerrero lo desestabiliza. Le quita su estrategia. La bestia no le corta su cabeza. Utiliza la misma carta que uso con los demás. “Acaso soy un perro…” Trata de convencerlo. Pero no puede.  El joven no se intimida. No ve el tamaño de la bestia que tiene al frente. Pues ve el tamaño del verdadero del gigante que está detrás de él. Y es justo ahí donde aparece el héroe de la película. “No me digas lo que ya sé” grita con todas sus fuerzas el muchacho “No me digas que soy muy pequeño o débil. Porque ya lo sé”. La seguridad se nota en cada una de sus palabras. “Yo no vengo contra ti en mis fuerzas, yo vengo contra ti en el nombre de aquel que pone en mi interior el fuego para luchar.
La que tiembla ahora es la bestia. Nadie imagino que victoria llegaría de esa manera. Pero a todo gigante le llega su día 40. Tú también puedes lograrlo. Esta en tus manos. ¿Cómo dices que no es para ti, sino has hecho el intento? Atrévete. Y te sorprenderás de lo puedes lograr. El contraataque se levanta en nuestra tierra. Una generación que no ve a la bestia. Un pueblo que sabe quién está detrás de ellos. La trompeta de guerra suena a lo lejos. Ha llegado el tiempo de corre por el campo y derrotar a nuestros enemigos. La bestia cae, y con ella, el pueblo se levanta. Los niños vuelven a reír, la madres a danzar y los jóvenes a soñar…
En el nombre de aquel que me dio la vida, porque aunque no sé lo que haya sido puesto en mis manos, hoy voy a utilizarlo, y tú serás el primero en saberlo.”

Y ahí es donde cambia la historia.

Estirpe de Campeon Por Paolo Lacota

Estirpe de Campeón / Por Paolo Lacota

Hace muchos años, tú estabas en una carrera. Todo empezó en un gran salto, no estabas solo, había tres millones de competidores. Partieron todos juntos, pero solo uno llegaría primero y ganaría la competencia.
Corriste, corriste y corriste con todas tus fuerzas, por los túneles con un solo objetivo…llegar primero!!!
Corriste como nunca, sin parar…y GANASTE!!! ¿Y sabes que pasó? ¡¡¡NACISTE!!!
Esa situación aunque no la recuerdes, dejó una huella muy clara y distintiva en ti, para toda la vida; para que nunca la olvides; y es que “tienes estirpe de campeón”.
Un hombre muy sabio que escribió algunos libros de la Biblia llamado Pablo, describió que nuestra vida es como una carrera y que en está carrera todos corren hacia el premio, pero solo uno es el que se lo gana, “y nos anima a correr de tal manera que lo ganemos nosotros”. (1 Corintios 9.24)
Por eso para que puedas asimilar mejor este principio y aplicarlo a tu vida quisiera compartir contigo algunas características que tienen aquellos que han triunfado en la vida, viendo como sus sueños aún los más lejanos, se hicieron realidad.

Lo primero que debes tener claro en la vida es:

TU META FINAL
Es vital que antes de alistarte para correr, puedas definir a donde quieres llegar, y esa visión de Dios para tu vida juega un rol fundamental. Tienes que delinear a donde quieres llegar antes del arranque o de lo contrario ni siquiera sabrás el camino que tienes que recorrer para llegar a tu objetivo. Una vez que lo tengas definido, tu mente solo estará en prepararte de la mejor manera para llegar a la meta, sin importar los obstáculos que tengas que atravesar y superar para llegar, y esa es la mentalidad de alguien que sabe lo que quiere y corre para ganar.
Ningún corredor se alista a una carrera pensando que no la va a ganar. Nadie se inscribe a la universidad solo para aparecer en la lista de inscriptos, sino que los que se inscriben, lo hacen creyendo que llegarán a la meta y que al final de la carrera recibirán el título que los acreditará como abogados, arquitectos, ingenieros, médicos o lo que se hayan propuesto alcanzar.

Hay una frase que ha engañado a muchos por bastante tiempo hundiéndolos en el fango de la mediocridad, y es aquella resonada frase que dice: “Lo importante es competir”, y con eso es suficiente.
En total contraste con la Biblia, que nos lanza el desafío a no solo competir, sino que entrenar legítimamente, prepararnos, e ir más allá de solo competir, la Biblia nos impulsa y nos desafía a que compitamos para ganar!!!
Lamentablemente muchos jóvenes absorbieron esta mentalidad conformista y pesimista, mirando la vida desde una perspectiva negativa. Creyendo que les ha tocado vivir una vida sin oportunidades, impidiéndoles pensar en que pueden sobresalir y triunfar en lo que se propongan.
Por ello es necesario cambiar nuestra cosmovisión y empezar a mirar las oportunidades cuando otros se fijan en los problemas, dar el paso extra cuando otros empiezan a retroceder. Ver las cosas antes de que ocurran, sin dejar que la situación actual los afecte al punto de perder de vista la meta final, es una cualidad de los verdaderos campeones.
En el momento de inaugurar el conocido parque de Disney, el creador de dicho emprendimiento ya había muerto. Cuando el maestro de ceremonias iba a presentar a su esposa, antes de entregarle el micrófono dijo: “Cuanto le hubiese gustado al Sr. Disney ver está realidad del proyecto”; seguidamente ella tomó el micrófono para brindar unas palabras y dijo: “El ya lo vio antes que todos nosotros”.
Cuando te metes a una carrera tienes que hacerlo creyendo que la vas a ganar.

VELOCIDAD

Vivimos tiempos como ningún otro en la historia, donde las cosas cambian a una velocidad vertiginosa. Por eso la velocidad es clave en este tiempo.
A veces pensamos que acelerar es muy riesgoso, pero a veces de eso puede depender nuestra seguridad. Si tienes un auto rápido y estas a punto de chocar con otro, acelerando podrías salvarte de esa colisión, no siempre el freno es el único recurso para salvarte de un accidente, de la misma manera hay situaciones en nuestras vidas donde estamos en crisis y solo acelerando podemos superarlas y seguir avanzando.
Juan Manuel Fangio, uno de los pilotos más importantes en la historia y el desarrollo del automovilismo de competición en el mundo, en una entrevista que le hicieron le preguntaron cuál era la clave de sus victorias y él respondió que cuando había un choque y todos frenaban o bajaban la velocidad, él aceleraba; ya que el riesgo era el mismo, si frenaba podían colisionar contra él los que venían detrás, pero acelerando podía esquivar lo que tenía en frente y quedar camino a la meta.
Si estás viviendo tiempos difíciles a mitad de la carrera de tu vida, si hay crisis a tú alrededor, tienes solo dos opciones: Frenar y quedarte a mitad de camino o acelerar con todas tus fuerzas, evadiendo los obstáculos y estar más cerca de la meta.
Tener una visión que seguir, es algo fantástico, porque en los momentos más candentes que la vida te pueda presentar, conoces tu mapa de ruta y sabes que estás camino al objetivo final y eso te inspira a pisar el acelerador a fondo, sabiendo que pase lo que pase, acelerando y esquivando las adversidades quedas camino a la meta.

DETERMINACIÓN
Hay un personaje de dibujos animados, del que cualquiera de nosotros podría pensar que es un tonto, que nunca nada le sale bien; pero del cual podemos aprender muchísimo, aunque es ficción, tiene una característica que todos necesitamos imitar y desarrollar y es “su determinación”.
Escena tras escena el coyote se prepara y planifica muy bien su siguiente fórmula para atrapar al correcaminos, este a su vez, siempre anda sin ningún tipo de preocupación recorriendo a grandes velocidades las rutas de aquella región desértica del sudoeste de Estados Unidos. El coyote ya lo ha intentado miles de veces, de formas distintas sin lograr resultado alguno, más que caer de un precipicio que el correcaminos pudo eludir, o soportar la explosión de algún explosivo marca ACME que no estalló en el momento que lo tenía que hacer. Pero él no se rinde, tantos golpes y caídas no lo desconciertan ni lo desaniman, en la siguiente escena lo encontramos intentándolo de nuevo.
Y ese rasgo distintivo del coyote de alguna manera es la clave que separa a aquellos que se conforman con haber intentado llegar a sus metas y al fracasar desisten, de aquellos que van más allá de sus simples deseos de querer lograr algo en la vida, y pese a las dificultades, se esfuerzan al máximo por ser los primeros en llegar y alcanzar absolutamente todo lo que se proponen.
Por eso, por más obstáculos que encuentres en tu camino, no te des por vencido, persevera y sigue buscando la manera de alcanzar tus metas, no desistas, no titubees, sigue intentándolo, y lo lograrás.
Los grandes hombres y mujeres que marcaron la historia y superaron todos los pronósticos en contra, son personas que aunque afrontaron grandes adversidades no se rindieron:

Alberto Eistein, no aprendió a hablar sino hasta los cuatro años de edad y no supo leer hasta los siete años.
El maestro de música de Beethoven dijo de él: “Como compositor no hay esperanzas para él.
Enrico Caruso, un gran cantante de ópera, italiano, oyó de los labios de su profesor de música: “No sabes de música, ni siquiera tienes voz”.
Walt Disney, perdió su primer trabajo como periodista porque consideraron que era poco creativo y que no tenía buenas ideas.
Guillermo Carey es considerado el Padre de las Misiones Modernas. Como misionero trabajó incesantemente más de siete años para que el primer convertido en la india se bautizara. Cuando Guillermo Carey llegó a la India, los ingleses le negaron el permiso para desembarcar. Al morir, sin embargo, el gobierno ordenó que se izasen las banderas a media asta, para honrar la memoria de un héroe que había hecho más por la India que todos los generales británicos.
Imagínate lo que hubiera pasado si estas personas se hubiesen dado por vencidas pronto. Así como ellos, otros que lucharon contra todo para llegar a sus metas fueron:
Alexander Bell, inventor del teléfono, Tomas Edison, inventor de bombillo, Gutenberg, inventor de la imprenta, solo son algunos de miles que vencieron la tentación de desistir.
Ellos vieron sus inventos terminados aún antes de empezarlos, tuvieron momentos de crisis en los cuales tuvieron que pisar el acelerador a fondo como única opción o dejar todo a mitad de camino. Y por esa determinación que los campeones llevan en la sangre, miraron lo que todo el mundo ve y ellos vieron increíbles inventos, cuando los demás no vieron absolutamente nada, obviaron los contratiempos y pisaron el acelerador para no auto descalificarse, se determinaron a seguir, creyendo en que alcanzar la meta podría ser una realidad, y así lo hicieron.
Si examinas tu vida te podrás dar cuenta, que tal vez no has definido bien lo que quieres lograr, que probablemente has sido lento para muchas cosas, y sabes que es el momento de cambiar. Así que abróchate los cinturones, asegúrate de conocer tu mapa de ruta, pisa el acelerador a fondo y no te distraigas por nada en el camino que pueda desviarte de la menta final; recuerda llevas el sello divino en tu escudería que dice que tienes: “Estirpe de Campeón”.